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26 de noviembre de 2009
LA CRISIS DEL 'ALAKRANA' / El papel de los servicios secretos
Los piratas burlaron al CNI con el móvil de un marinero Tras simular el desembarco de tres tripulantes, llevaron a tierra el teléfono de uno de ellos e hicieron llamadas para que los servicios secretos las detectaran
CASIMIRO GARCÍA-ABADILLO
Madrid Los piratas que secuestraron el Alakrana lograron engañar a los servicios secretos españoles al hacerles creer que habían bajado a tierra a tres marineros el pasado 5 de noviembre utilizando un método sutil: sustrajeron a uno de ellos un móvil y lo llevaron a tierra, desde donde hicieron varias llamadas, a sabiendas de que los terminales estaban siendo controlados vía satélite.
La operación de engaño estuvo muy bien planeada. Para empezar, hicieron creer a los marineros del pesquero que sus compañeros iban a ser trasladados a tierra.
Para empezar, antes de subirles en una lancha, hicieron desfilar a los tres marineros delante del resto de la tripulación; después, encerraron a éstos últimos en la sala de máquinas, según relató tras la liberación el capitán, Iker Galbarriatu. Luego, tras darles una vuelta por mar a los tres que supuestamente iban a trasladar a tierra, les volvieron a subir al Alakrana y los encerraron en un camarote, para que sus compañeros no pudieran verles.
Eso sucedió el mismo día -el 5 de noviembre- en el que los piratas dejaron que los marineros llamaran a sus familias para que presionasen al Gobierno a través de los medios de comunicación. Dispararon al aire, les amenazaron de muerte y fingieron la maniobra de desplazamiento a tierra de sus tres compañeros.
Sin embargo, la pista que dio al CNI la seguridad de que, efectivamente, los piratas habían llevado a las cercanías de Haradhere a los tres marineros fue la detección de una llamada realizada en tierra desde uno de los teléfonos móviles que el servicio secreto sabía que pertenecía a un miembro de la tripulación del Alakrana.
No era la primera vez que uno de los clanes que operan en el Índico trasladaba a tierra a marineros de un barco secuestrado para presionar a un gobierno con objeto de conseguir el pago de un rescate. Durante la captura del contenedor alemán Hansa Stavanger, los secuestradores desembarcaron en dos ocasiones a miembros de su tripulación.
En ese caso, los piratas supieron, a través de la BBC, que la operación de asalto que tenía planificada la fuerza especial GSG9 había sido suspendida, ya que el gobierno alemán dio siempre prioridad a salvar En el caso español, los piratas actuaron con mayor astucia, ya que no llegaron a bajar a los marineros a tierra. Lo que hicieron fue llevarse el móvil de uno de ellos y activarlo.
¿Por qué los piratas, de repente, rompieron una negociación que estaba prácticamente cerrada y amenazaron de muerte a los marineros del Alakrana?
Según fuentes solventes, los dos piratas detenidos y trasladados a España, Abdu Willy y Raageggesey Adji Haman, fueron la clave de la ruptura de las negociaciones. Estos dos piratas, actualmente a disposición de la Audiencia Nacional, pertenecían a un clan distinto al que asaltó el Alakrana. Su función era localizar pesqueros para informar al barco pirata nodriza.
Cuando fueron detenidos por la Armada, el 3 de octubre, llevaban encima 1.500 dólares, que les habían sido abonados por sus servicios por parte del clan que asaltó el atunero.
Durante toda la primera parte de la negociación, que estuvo a punto de cerrarse el día 30 de octubre, esos dos piratas no formaron parte del precio del rescate. Sin embargo, los jefes (elders) de su clan, al conocer las complicaciones políticas y judiciales que estaban surgiendo en España, exigieron que la cifra final a pagar les incluyera también a ellos.
La responsabilidad fue trasladada al jefe de los piratas que asaltaron el Alakrana. Éste decidió actuar siguiendo las pautas aplicadas en otros secuestros (como el del barco alemán). Es decir, usaron a los dos detenidos para elevar el precio del rescate, con el fin de indemnizar a su clan por el nuevo valor de mercado que habían adquirido sus dos miembros trasladados a España.
Tan sólo 24 horas después de la operación de despiste -es decir, el 6 de noviembre-, el Gobierno español informó de que los tres marineros ya habían sido trasladados de nuevo al Alakrana. Fue el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, el que anunció que habían sido devueltos al barco. Según dijo, esa información se la había dado el primer ministro somalí, Omar Abdrisahid Ali Shamarke, a través del embajador en Kenia, Nicolás Martín Cinto.
El caso es que la operación de engaño les salió bien a los piratas, ya que subieron el precio del rescate, que al final se situó en algo más de cuatro millones de dólares.
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